Urgen crear planes para detectar genios


La media de los mexicanos son 87 puntos de IQ; en Aguascalientes está la única institución pública para sobredotados; tienen entre 130 y 160 puntos


Capacitación docente es el factor más importante para detectar a los niños con un coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés) por arriba de los 87 puntos, que es la media que caracteriza a los mexicanos.

“Hace falta gente que detecte a tiempo a estos pequeños. Todos los caminos requieren de un proceso. Es un compromiso y una necesidad el poder trabajar en nuevos modelos de detección”, dijo José Ángel Moyano, director del Centro Educativo Integral para Altas Capacidades (CEIPAC), primera escuela pública de educación básica para niños de entre 130 y 160 puntos de IQ, que empezó a operar en Aguascalientes en agosto de 2016.

Aseguró que en México existen por lo menos un millón de menores entre los tres y 14 años de edad sobredotados, que se ubican principalmente en Nuevo León, Jalisco, Aguascalientes y la Ciudad de México.

“Más de 93 por ciento de los menores con altas capacidades son mal diagnosticados con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y por lo general son medicados con ansiolíticos”, expresó Moyano.

Andrew Almazán, director del Departamento de Psicología e Investigación del Centro de Atención al Talento, señaló que los menores con sobrecapacidad ni siquiera saben que lo son.

“Cómo van a poder desarrollar ese potencial si están catalogados en su mayoría como niños problema, con TDAH, que tienen el síndrome de Asperger o incluso que son autistas”, dijo Almazán, quien a sus 22 años de edad es médico cirujano y psicólogo, además de que habla inglés, mandarín, francés y latín y cuenta con una maestría en Educación con Acentuación en Desarrollo Cognitivo.

Janet Sáenz, presidenta de la Asociación para el Apoyo a Sobresalientes, señala que las capacidades intelectuales de estos menores deben detectárseles, porque de lo contrario se pierden o incluso caen en situaciones negativas.

Integrante del World Council for Gifted and Talented Children, de la California Association of Bilingual Educators, Sáenz comentó que a sus manos llegó el caso de un niño que a los seis meses hablaba a la perfección y al año y medio de edad aprendió a leer por sí solo.

“Son casos extraordinarios. Este joven se encuentra en Estados Unidos becado realizando su carrera en ingeniería y con la maestría, el doctorado y un trabajo en una importante empresa electrónica asegurados”, sostuvo Sáenz.

Moyano evita llamar genios a estos niños, pues opinó: “desde mi punto de vista hay que considerarlos como niños con alta capacidad y no etiquetarlos con un número, porque son niños con apellidos y con historias propias. Hablar de niños genios o hablar de un número es algo que impacta en negativo y seguiría dándole a la sociedad una visión errónea”.

El director del CEIPAC aseguró que entre los alumnos de este plantel hay quienes en las escuelas tradicionales fueron objeto de agresiones físicas y verbales.

Almazán explicó que debido al rechazo estos menores de edad suelen caer más fácilmente en cuadros de depresión o aislamiento que obstaculizan su apetito por aprender.