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“Inteligencia natural”

Algunas veces los pequeños no se adaptan a las enseñanzas del resto del grupo; sin embargo, esto puede ser ocasionado porque tienen la capacidad de convertirse en un profesionista a los 12 años.

Que un niño pregunte como nació su hermanito es algo que ya no pone a los padres en tantos aprietos; pero que un pequeño insista en conocer cuanto pesa o su estructura ósea, por ejemplo, es un caso aparte.

Los niños con capacidades sobresalientes son una realidad que representa de 15% a 20% de la población infantil mexicana, sin embargo no todos son detectados y canalizados. Aunque su madurez es mayor en muchos aspectos, no dejan de comportarse como niños.

¿Cómo puede un padre detectar si su hijo tiene dotes especiales? Pregunta difícil de contestar, porque para ello no existe una fórmula, dice la maestra Maribel Gutiérrez Niebla, pedagoga de la Universidad Panamericana (UP). “Estas características las demuestra cada niño en el día a día, hasta que se detecta que tiene un desarrollo de habilidades superior a la de otros de su edad.

“Esto pasa cuando hacen sus tareas en casa o en el colegio y se percibe un nivel diferente, que se les facilitan algunas cosas o son muy comprometidos con sus obligaciones”, explica.

Mayor madurez es lo que demuestran algunos de estos niños, quienes nacen con un desarrollo cognitivo más acelerado, asegura la experta. La observación es el método que lleva a encontrar estas aptitudes en los niños, quienes sobresalen del resto de sus compañeros en diversas formas; incluso pueden presentar patrones de conducta negativa.

“Estos niños algunas veces manifiestan problemas de conducta, y por ello los maestros notan sus diferencias. No es que sean niños problemáticos, lo que pasa es que se aburren con las lecciones del aula y distraen a los demás pretendiendo que todos asimilaron el conocimiento como ellos”, explica Gutiérrez.

DIFICULTADES DE GENIO

Largos ratos de aburrimiento y tanto desorden en su forma de socializar es algo que sufren muchos de estos pequeños categorizados como indisciplinados ante profesores que no entienden sus necesidades.

“Hay muy pocas escuelas que atienden a sus alumnos con expertos; esto no quiere decir que se deban tener maestros exclusivos para niños especiales, sino personas que estudiaron una maestría o mínimo un diplomado en educación especial”.

“Esto para que en un aula común puedan atender y detectar las capacidades de cada estudiante”, explica Janet Sáenz, presidenta de la Asociación Mexicana para el Apoyo a Sobresalientes, A.C. (AMEXPAS).

Muchos de los infantes que muestran mayores avances que otros no son genios o superdotados, asegura la experta, son sólo personas que desarrollan su intelecto de forma cronológicamente más acelerada.

“Genios son los grandes científicos que tras largos años de estudio descubren algo, los pequeños que llamamos de esta manera no son otra cosa que chicos cuyo intelecto es más avanzado al normal de su edad”.

La presidenta de AMEXPAS explica que a la fecha sólo los estados de Veracruz, Tabasco, Sinaloa y Monterrey han buscado apoyo para contar con maestros capacitados en escuelas públicas, mediante la SEP.

El resto, dice, sólo puede detectar a los pequeños con capacidades sobresalientes a través de procesos más largos, ya que no cuentan con personas adecuadas para ello.

“No puedo explicar la razón exacta por la que no hay escuelas especiales para estos niños en México. En la AMEXPAS trabajamos dando cursos a los maestros, pero hasta ahora son las escuelas privadas las que más se interesan, tal es el caso de algunas de Monterrey o de Tabasco”.

Lo que explica Sáenz es que estos niños deben insertarse en un programa regular de escuela para no perder la convivencia con estudiantes de su edad, pero deben trabajar con un curriculum diferenciado al del resto de los alumnos.

“Cada niño requiere sus propias atenciones, e incluso los sobresalientes varían su interés en diversas áreas”, asegura. A decir de la experta en el tema, solo la AMEXPAS da diplomados a los maestros mexicanos para atender a estos pequeños.

En cuanto a maestrías sobre el tema, el único programa en todo el país se encuentra en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, donde se imparten cuatro líneas que tocan los temas de educación de sobresalientes, la familia, neurociencia e interculturalidad.

En estos programas, incluso, se hacen investigaciones de sobresalientes en poblaciones indígenas de la zona, donde se han encontrado niños trilingües que necesitan apoyo para aprovechar sus facultades.

El interés en atender a estos pequeños surgió con bríos el sexenio pasado, cuando se prepararon 9 mil maestros de escuelas públicas con estos diplomados. Del presente periodo presidencial aun no existen cifras concretas, pero se prepara un programa para profesores de Veracruz.

SUPERDOTADO O SOBREESTIMULADO

El coeficiente intelectual y las habilidades permiten que un niño sobrepase las pruebas de inteligencia para que sea catalogado con capacidades sobresalientes.

Este rasgo en muchas ocasiones se confunde con sobreestimulación, que consiste en múltiples programas de apoyo para el aprendizaje, pero que tienen duración corta y siempre necesitada de procesos paralelos de inducción.

“Un niño genio asimila rápido lo que dicen sus papás, habla de temas que otros no manejan con alto nivel, tiene conocimientos mayores y profundos de diversos temas y entiende lenguajes rebuscados”, explica la pedagoga de la UP.

Ser brillante implica un balance entre tener las habilidades y saber manejarlas, para esto es muy importante el trabajo conjunto de padres y profesores.

“Algo que distingue a estos pequeños es que les cuesta trabajo convivir con niños de la misma edad, se aburren y por ello se les etiqueta inadecuadamente como antisociales. En este aspecto lo que se busca no es aislarlo, sino determinar en qué momentos existe un interés común con otros niños para poder insertarlo”.

Si un día recibe una nota del colegio de su hijo donde dice que no pone atención, tenga cuidado, podría no ser una cuestión de déficit de atención, sino un llamado de que ese niño realmente tiene dotes diferentes.

“El primer paso es que exista un maestro o padre que lo detecte. En algunos colegios existe el departamento psicopedagógico donde se hará una valoración y se informará a los padres si su coeficiente sale de lo normal. El siguiente paso es acudir con psicopedagogos especiales, los cuales incluso están de forma gratuita en programas del DIF”, comenta Gutiérrez.

Además de los test de inteligencia, académicos, de creatividad y de habilidades específicas, los niños también son expuestos a exámenes físicos. Este proceso por lo regular se da después de los cuatro años, cuando el infante tiene un lenguaje formado y sobresale en la etapa de lectoescritura.

NI ADULTO, NI INFANTE

Insertar a estos niños en un programa normal cuando sus condiciones son sobresalientes, es un dilema. Si se descuida su desarrollo de inteligencia se le hará daño, pero si se busca la forma en que sobresalga también se le estará separando de su nicho de edad.

“Hay diferentes alternativas psicológicas para ayudar a este tipo de niños, pero todo depende del centro educativo donde esté inscrito. Hay escuelas que tienen salones para niños especiales, pero esto no lleva a otra cosa mas que a la segregación de los mismos.

“El siguiente punto es subirlo de grado; sin embargo, el hecho de convivir con niños mayores que tienen otro desarrollo físico e intelectual también puede tener sus rasgos negativos. En estos casos se tiene a un pequeño niño – adulto, así que la idea es que el alumno se desenvuelva en un salón con niños de su misma edad, pero con programas especiales que lo lleven a mayor trabajo, investigación o programas curriculares específicos”, dice la pedagoga de la UP.

La presidenta de AMEXPAS asegura que lo ideal es diferenciar programas para ellos; es decir, que si un niño está en segundo de primaria y se detecta que su nivel de matemáticas es de sexto grado, se puede compactar la enseñanza de cuatro años de forma en que en su salón de clase normal reciba la información extra.

Por otra parte, la pedagoga considera como una opción a la par de los programas avanzados, poner al niño un compañero de capacidades normales, pero con problemas de distracción y entendimiento.

Incluso, lo que funciona en otros países y en niveles económicos elevados, es el home schooling, donde los tutores se adaptan a las necesidades e información de las capacidades sobresalientes; aunque esto debe combinarse con la asistencia a clases para no perder la relación social.

Gutiérrez comenta que cuando no existe un programa de educación e inserción adecuada, el niño tendría que seguir una terapia emocional para armonizar su crecimiento.

“Los padres deben serenarse ante la ansiedad que causa el hecho de realizar actividades diferentes con su hijo”. “Al principio esto es causa de mucho orgullo porque todo mundo quiere un hijo brillante, pero hay que acompañarlo bien para que se adapten como familia”, concluye Gutiérrez.

Contacto

Asociación Mexicana Para el Apoyo a Sobresalientes


INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

UNIVERSITARIO DE 12 AÑOS

Andrew Almazán Anaya es tan sólo uno de los sonados casos de los “niños genios” mexicanos. Cual serie de televisión estadounidense, este pequeño de 12 años podría llevar a la realidad el convertirse en doctor antes de la mayoría de edad.

Es hijo de una licenciada en filosofía y un médico del deporte y nutriólogo. Este joven, nació en 1995, obtuvo su certificado de primaria a los 10 años, pero dio el vuelco, cuando en un año cursó la educación secundaria hasta obtener un certificado con promedio de 9.8

En Julio de 2006 inició la preparatoria y sus avances son tales que ya tiene en sus manos una beca entregada directamente por Pedro Ángel Palou García, rector de la Universidad de las Américas, Puebla (UDLA), para que estudie el nivel licenciatura. Será medicina su carrera, porque es su pasión.

Astronomía, biología, historia, lenguas, artes, geografía, física, química, matemáticas, inglés perfecto y chino básico son parte de lo que llena el cerebro de este joven, quien además es apasionado del hockeysobre el hielo, cinta negra del Tae Kwon Do y se da tiempo para practicar  patinaje de velocidad.

Andrew tiene preocupaciones y juega  como cualquier niño de su edad; sin embargo, tiene algunas peculiaridades que acompañan su grado de sobresaliente, como su amor por la música clásica.

Sus intenciones de crecer abarcan aproximaciones con otros idiomas como el hebreo, pero su mayor interés radica en la cirugía cardiovascular. Este niño fue detectado por sus aptitudes desde los cuatro años, cuando, como muchos otros casos, comenzó a tener problemas escolares dado su aburrimiento ante conocimientos que no eran necesario repetirle. De ser diagnosticado por déficit de atención, pasó al grupo de niños genio.

En la actualidad este adolescente tiene disponible un beca del 100% en la UDLA, que también incluye residencia para él y su familia, acceso a todas las instalaciones y facilidades para sus estudios de posgrado en esta casa de estudios o el extranjero.